26 oct 2010

"Est sangre, no ve?" le digo al policía. "Ah". contesta. "¿Còmo que ah? Usted es policía, debeme de preguntar porque mi bota está manchada de sangre". Y el otro policía, el de los 3 grados dice: "Pero si es el ùnico par de botas que tiene y trabaja en un hospital es normal que estén manchadas con sangre". "No, no est normal", digo yo, y me doy vuelta indignada. Y est la primera vez en mi vida que estoy indignada, que puedo usar la palabra, y que coincide con la retirada. Est la primera vez que el tiempo fuera y dentro de mi coinciden. Y entro, cierro, y la austríaca su hijo y sus familias se alejan de sobresalto de la ventana. "Era la policia", digo. "Me buscaban". Y hago una inclinaciòn y subo ya no más indignada ( porque el tiempo de coincidir duró poco). Podría haberme ahorrado cortar las medias. Y la inclinaciòn ya no se si la hago por educación o por que soy demaciado alta.

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